Cata Bodegas Dehesa de los Canónigos

El jueves 29 de noviembre de 2018, recibimos la visita de Bodegas Dehesa de los Canónigos. La cata se celebró en la sede habitual de la Asociación, Hotel Jaime I, a las 20:45 h.

 

 

Dehesa de los Canónigos es una de las grandes fincas históricas de la Ribera del Duero. Ubicada en Pesquera de Duero, su nombre hace referencia al primer propietario, el Cabildo de la Catedral de Valladolid, compuesto por 22 monjes canónigos.

La bodega Dehesa de los Canónigos destaca precisamente por su arquitectura, las naves se fueron reconstruyendo poco a poco, hasta albergar lo que es la bodega actualmente.

Belén e Iván Sanz Cid, dos de los cuatro hijos de Luis y María Luz, están ahora al frente de la bodega. Desde jóvenes, ambos tuvieron claro su vocación por continuar el proyecto familiar.

De la mano de Belén Sanz, enóloga y propietaria y de Javier Ayala, director comercial pudimos conocer la historia de esta veterana bodega situada entre Valbuena y Pesquera de Duero amparada dentro de la D.O.Ribera del Duero.
El primer vino que se presentó fue “Quinta generación 2017”. Un vino elaborado en una añada muy seca que dio uva muy pequeña y un rendimiento del 65% por kilo de uva.
El vino es un monovarietal de la variedad tempranillo con seis meses de crianza en roble americano de primer año en barrica de 300 litros y barrica nueva de 225 litros.
El vino se presentó pleno de fruta roja, flor morada, apuntes de regaliz, balsámico y especiado (pimienta). En boca potente, con estructura y con mayor enjundia de la que se le presupone a un “Ribera roble”. Tanino vivo que se redondeará en botella. Largo y persistente.
El segundo vino “Dehesa de los canónigos crianza 2015”también procede de una cosecha en la que la planta sufrió sed, dando una baya pequeña calidad óptima.
Este vino es un coupage del 88% tempranillo y un 12% cabernet junto a una pequeñísima parte de merlot que le aporta acidez al conjunto. El vino pasó 15 meses en madera de roble americano, doce de ellos en madera nueva y el resto de primer o segundo año.
El vino se mostró con una poderosa extracción de fruta roja fresca y madura (frambuesa, mora…) junto a notas de regaliz, especias dulces (nuez moscada), notas de vainilla propias de su paso por barrica y notas balsámicas.
En boca se mostró serio, con una potente carga frutal, muy fresco y largo en el postgusto.
El tercer y último vino fue “Solideo 2014” (sólo ante Dios) procede de una parcela muy vieja en vaso sobre tierra de cascajo arenosa pobre. Primavera seca y un verano caluroso con marcadas diferencias térmicas entre el día y la noche dieron como resultado una uva de excelente maduración y concentración.
El vino es un coupage del 85% tempranillo, 12% cabernet sauvignon y un 3% albillo mayor que aterciopela el vino, acelera su redondez. Este vino, al pasar más de veinte meses en roble americano, pasa otros cuatro más en roble francés de primer año.
Presentó una excelente y elegante nariz con abundantes frutos rojos y negros del bosque en sazón sobre notas sutiles de cacao. Sus meses de crianza no asoman en primer plano sino que se mantienen sutilmente en un segundo plano dando protagonismo a la fruta.
En boca elegante, sedoso, fino, aterciopelado, redondo, mineral, con volumen. Tiene abundante carga frutal, una elegante acidez y taninos por pulir. 
Es un vino muy largo. Sin duda alguna uno de los grandes de la D.O.

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