Bodegas José Belda

UN CIENTÍFICO EN VITIVINICULTURA EN LA ASOCIACIÓN ENOLÓGICA DE CASTELLÓN Por primera vez en su ya significativa historia la Asociación Enológica de Castellón celebra la actividad ordinaria mensual con una cata de vinos valencianos. Bodegas José Belda es la primera bodega que se presenta a la asociación de la denominación de origen Valencia y la verdad que su presencia fue un paseo triunfal tanto en la cantidad, seis vinos, como en la variación y calidad. Bodegas José Belda (B.J.B) es una bodega familiar que inicia su actividad en 1.931 cultivando sus propios viñedos en Fontanars dels Alforíns en la Vall d’Albaida a 600 m. sobre el nivel del mar, con veranos (Julio y Agosto) secos y lluvias en primavera y otoño. Elabora vinos varietales destacando entre los tintos: Cabernet Sauvignon, Merlot, Monastrel, Pinot noir y Garnacha tinta, y entre los blancos: Chardonnay, Forcallat, Macabeo y Parellada y con un especial cariño la autóctona Verdil, variedad de ciclo tan corto que vendimiando el 15 de Agosto consigue una graduación entre 11º y 12º. Fue su enólogo D. Daniel Belda, quien con una sabiduría excepcional nos introdujo en su mundo, un mundo vivido intensamente y con enorme pasión por la vid y el vino. Nos impactó extraordinariamente su actitud de científico experimental que busca con ansia y curiosidad intelectual elaborar los mejores vinos pensables y en esa carrera vertiginosa hacia la utopía consigue ya magníficos y excelentes vinos. Su afán investigadores tanto que ha plantado un campo experimental con las 60 variedades mas destacadas a las que somete anualmente a determinadas variaciones, realiza microvinificaciones de cada una y aplica los resultados obtenidos tanto al cultivo de la vid como a la elaboración de los vinos. La amplia cata de los vinos B.J.B. empezó con un Verdil Daniel Belda, blanco cosecha del 98 fermentando a temperatura controlada, color amarillo pajizo, chispeante en nariz y seco, fresco y equilibrado al paladar. Siguió un Chardonnay Daniel Belda del 97 con nueve meses de fermentación en barrica nueva de roble americano y de la que ha tomado un espectacular aroma a madera tostada. Hemos de destacar que este vino que ha sido elaborado con un método frecuente en Francia pero que aquí lo oímos por primera vez: el “batonage”. Dijo exactamente Daniel Belda: “todos los viernes se procedía al “batonage” en la bodega”, con lo que se pretende que el vino tome aromas frutales de las lías, aunque en mi opinión, al menos en este caso, el “batonage” también consiguió que el vino tomara mas el aroma del roble. El tercer vino fue un Verdil pero elaborado como el Chardonnay anterior. Pudimos descubrir como cada variedad transfiere al vino sus propias tonalidades, aromas primarios y sabores varietales. Pasamos después a un Tempranillo Eusebio la Casta, reserva del 94 y creyó el alquimista D. Daniel Belda que con siete meses de crianza en barrica nueva era suficiente y lo embotelló. Éste es un ejemplo concreto de la revolución en marcha que están despegando los bodegueros valencianos manteniendo que en nuestras tierras no es necesario tanto tiempo de barrica como quizás si en otras zonas mas frías. La verdad es que nos resultó admirable que este vino con cinco años todavía mantuviera claramente los tonos azulados en su rojo brillante y que con tan poco tiempo manifestara en nariz con tanta claridad la vainilla. En quinto lugar catamos un Cabernet Sauvignon Eusebio la Casta reserva del 94 con 12,50º. De nuevo nos llama la atención sus tonos morados acompañados de una suave fragancia a canela, de una larga persistencia en boca y de una redondez perfecta motivadoras de una vida vigorosa que se enfrenta poderosamente al futuro. Finalmente nos obsequió D. Daniel Belda con un Pinot noir fermentado en barrica, cosecha del 98, que lleva solo seis meses en el roble, embotellado para esta ocasión y que en esa actitud de artista experimental D. Daniel Belda va a embotellarlo ya para que “viva largamente en botella”. Tres cosas mas nos llamaron poderosamente la atención: primero que todas las etiquetas y contraetiquetas estaban totalmente en perfecto valencià. Segundo que en todas las botellas venía indicada la cantidad de producción y el número de la botella y tercero y sobre todo, como ya hemos indicado, el carácter del auténtico hombre de ciencia, de investigador de la enología de D. Daniel Belda que consigue en Valencia elaborar unos vinos comparables no solo con los mejores de España, sino incluso con los mejores vinos del mundo.

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