Cata Bodegas Buezo

El jueves 31 de enero de 2019, recibimos la visita de Bodegas Buezo. La cata se celebró en la sede habitual de la Asociación, Hotel Jaime I, a las 20:45 h.

Buezo, nos cuenta:

En 1999, recuperamos una tierra con amplia tradición vinícola, que comenzó en el siglo X y, que quinientos años después, según cuenta la historia, produciría el vino que Colón llevó a las Américas. Estudiamos sus suelos, su climatología, y procedimos a plantar las variedades de uva idóneas para este entorno. El resultado de todo ello ha sido conseguir una base inmejorable para poder obtener una uva “excelente”, en todas y cada una de las variedades plantadas.

En Buezo, no concebimos otra forma de hacer las cosas que no sea acercándonos a la perfección, buscando vinos únicos que revelan nuestra propia identidad y personalidad, extrayendo y expresando de la mejor manera cada añada y, siempre,  tomando como base las necesidades, tendencias y preferencias de nuestros clientes. Con tal objetivo hemos obtenido una combinación perfecta de tradición e innovación en todas las labores y procesos de elaboración que llevamos a cabo, desde la tierra hasta la entrega del producto a nuestros clientes.

Los principales valores de Buezo son: el esfuerzo, la generosidad, la transparencia y la comunicación.

El resultado es un vino único, un vino con “b” de Buezo

Gracias a Francisco Amo (consejero), Fernando López (enólogo) y Miguel Corral (sumiller de la bodega y comercial) pudimos conocer de primera mano la historia, relativamente reciente, de esta bodega situada en Mahamud (Burgos).
Tomó la palabra Francisco para darnos a conocer la trayectoria de la bodega desde su fundación en el año 2000 y los objetivos que se marcaron los propietarios desde el inicio.
Cuentan con 50 hectáreas de viñedo propio (35 has. de tempranillo, 5 has. de merlot, 5 has. de petit verdot, 3 has. de cabernet y otras dos “experimentales”).
Tras esta breve historia Miguel y Fernando fueron desgranando las cualidades organolépticas de los cinco vinos de la cata, vinos que proceden de una viña privilegiada que ve en estas tierras bañadas por el río Arlanza un enorme potencial; potencial que viene dado por la altitud del viñedo (alrededor de los 850 metros) y la calidad de la tempranillo junto a variedades foráneas como la merlot, cabernet sauvignon o petit verdot, perfectamente adaptadas, además de ensayos con otras “experimentales”.
Los vinos, elaborados con un mínimo del 50% de tempranillo, son concentrados y se someten a una crianza de unos doce meses en barricas de roble francés y americano para, posteriormente pasar un largo período de crianza en botella para domar el potente tanino y redondear el conjunto hasta el momento óptimo de consumo estimado por bodega.
Para la cata presentaron la añada 2005.
“Buezo tempranilo 2005”: Aromas especiados con abundante fruta negra madura junto a notas de endrinas en licor. Sensaciones de monte bajo.
Acidez viva en boca que le aporta frescura al paso, sabroso y de tanino pulido. Largo y persistente.
“Buezo varietales 2005”: 50% tempranillo, 25% merlot y 25% cabernet.
Un tinto cuyo estado de forma es brillante, con abundante fruta roja muy madura sobre tostados, apuntes balsámicos y hierbas de monte mediterráneo.
Rico, amplio, sabroso, con volumen con sorprendente frescor y tanino aterciopelado y redondo. Lleno de sensaciones y enorme carga frutal, un vino sorprendente que considero es un lujo poder disfrutar tantos años después.
“Buezo tempranillo-petit verdot 2005”. 50% tempranillo 50% petit verdot.
Complejidad aromática alta en la que predominan notas de fruta roja en sazón junto a marcadas sensaciones balsámicas y especias (pimienta blanca) sobre ligeras sensaciones de cacao y toffee.
Como sus hermanos, posee una buena acidez que le da longitud y aporta frescor al paso, una acidez que gusta, que engancha e incita a dar un nuevo sorbo
Se mantiene muy vivo, integrando a la perfección madera, taninos y frutos rojos. Persistente final cargado de fruta roja fresca junto a notas ahumadas.
“Buezo nattan 2005”: 95% tempranillo selección de parcelas situadas a mayor altura con un ligero aporte de uva “experimental” que actúa como corrector de color y le aporta acidez.
Franco en nariz, muy varietal, aunque se puede percibir ese ligero aporte de la “otra” variedad. Complejo e intenso destacando los aromas de fruta roja y negra muy madura sobre un fondo floral acompañado de especias dulces y notas de cacao y chocolate.
Goloso, con una estupenda acidez y equilibrio. Dotado de gran estructurado y amplios. De tanino noble y pulido.
Final largo de gran persistencia en el que se repiten los aromas especiados, ahumados y de chocolate amargo.
El último vino de la cata, aún sin etiqueta, se desmarcaba de sus hermanos, venía en botella borgoñona con un coupage de tinto aragonés, viura, garnacha, garnacha tintorera y mencía procedentes de 1,2 hectáreas de un viñedo viejo entre 80 y 100 años elaborado en barricas abiertas con fermentación maloláctica en barricas cerradas y con 22 meses de crianza.
Cosecha 2014, un vino que se mostró lleno de fruta roja y con una calidad tremenda. Un vino en un momento óptimo para beber con el que la bodega pretende ir investigando las características y opciones de crianza de cada elaboración.

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